
¡Santa Macarena! fue lo que pensé cuando me di cuenta que Estarbux (léase literal) promociona su café como el mejor del mundo. No cabe duda que sus proveedores son estrellitas productoras del buen grano… eso no lo cuestiono. Pero mira que dicen que "el fuego purifica" y la gente de Estarbux lo sabe bien: con su "Tostado Starbucks" le sacan hasta la última partícula de aroma que puede haber quedado, así nos garantizan un sabor homogéneo y seguro donde quiera que vayamos: carbón, ¿Será política de la FDA?. La verdad: que te sirvan caldo de toritilla quemada y lo hagan pasarpor café es una estrategia de mercadotecnia que creí exclusiva de Vip’s, con la diferencia que en Estarbux los precios, al parecer, si son “gourmet”. Claramente, quien tuesta el café, debe ser un maestro entrenado en el arte de catar Coca Cola, ya que después de “personalizar” la bebida con alguno de sus jarabes el resultado es como una versión calientita de cualquier soda ochentera.
Despierten con un buen espresso: en un país productor tenemos grandes ejemplos de calidad, la realidad por horrible que parezca es que el café de estarbux no es ni gourmet, ni fino, y menos es aún creer que uno lo es por "ser consumidor exclusivo" de dicha marca. Habrá que expandir nuestros horizontes arriesgándonos a probar otras propuestas.

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